2 de diciembre de 2011

Yo no busco nada raro, sólo alguien que me extrañe aunque hayamos pasado todo un día juntos, alguien que se ponga nervioso al verme, que no se aburra de mi charlas aunque pasemos cinco horas en el teléfono, que se alegre de escucharme. Alguien que me acompañe siempre a casa y haga divertido el camino por más largo que sea. Alguien a quien pueda besar por un simple impulso sin sentirme rara. No me importan los regalos, los peluches, ni nada, mientras el demuestre admiración, me conformo con saber que conmigo es donde más le gustaría estar siempre. Y si estuvieras aquí, nada me gustaría más que vivirlo todo contigo. Y que conozca todas y cada una de mis sonrisas, alguien que sólo por mí de todo, que elija quedarse conmigo aunque tenga otros planes. Qué sienta que antes de mí, ninguna otra existió. Qué sus amigos se cansen de escuchar mi nombre, que escriba las cartas más bonitas, aunque tenga una letra fea y sean de dos renglones. Qué él piense en mí, mucho más de lo que lo acepta, que sienta que se cae el mundo si discutimos, y me abrace tirando su orgullo a la mierda. Alguien que me haga reír hasta llorar, y que me haga reír cuando no puedo parar de llorar. Qué me diga que estoy linda, aunque no esté del todo despierta, que me diga que doy los mejores besos aunque haya habido otra mejor. Qué me diga que tengo los ojos más bonitos, aunque sean iguales a todos los demás. Alguien que me haga sentir la mujer más afortunada del mundo, solo por el hecho de tenerlo conmigo.