24 de mayo de 2013


¿Cuándo fue que pase de no querer conocer ni estar con nadie, por el miedo a la desilusión después de una relación de un año y medio, a en este momento, estar esperando por alguien? ¿Dónde deje el orgullo que siempre tuve a mano como escudo? ¿Cuándo fue que me empezaste a gustar tanto? No puedo creer que después de cuatro meses de no salir con vos, siga pensando y esperándote. Llegaste tan de la nada y te quedaste más de lo que esperaba pero no de la forma que quería. No quiero seguir esperando por algo que no va a pasar ni llegar, pero ¿Cómo hago para no tener ganas de verte? ¿Cómo hago para no sonreír cada vez que me hablas? Quedate acá o ándate, pero lo antes posible. Creo que en este momento de mi vida, busco un hombre decidido a quererme. Qué no busque lo fácil, que no busque un juego de cuatro salidas. Alguien que me quiera, que me cuide, que se preocupe por saber cómo estoy o que me pasa, que se la juegue por mí, que me haga crecer y conocer cosas nuevas. Alguien que, de vez en cuando, me pelee y después me abrace para aflojarme y alguien que me haga olvidar de todo con el simple hecho de estar ahí, con él. Y si esa persona no llega, porque todavía no es el momento o porque simplemente no tiene que llegar, quiero aprender a estar sola y disfrutar de eso, quiero acostumbrarme a no necesitar, quiero no extrañar esa rutina de tener a alguien al lado mío. Quiero vivir sin esperar cosas que pueden no llegar. Quiero ser feliz con lo que tengo y no querer lo que no tengo. Quiero dejar de querer cosas. Quiero dejar de esperarte.